Hay paisajes que no son únicamente lugares que visitamos. Son hogar, memoria, biodiversidad, trabajo y futuro. Son caminos que conectan pueblos, bosques que protegen el suelo y el agua, refugios para la fauna y espacios en los que muchas personas encuentran tranquilidad, identidad y pertenencia. Por eso, cuando arde el territorio, la pérdida va mucho […]
Hay paisajes que no son únicamente lugares que visitamos.
Son hogar, memoria, biodiversidad, trabajo y futuro. Son caminos que conectan pueblos, bosques que protegen el suelo y el agua, refugios para la fauna y espacios en los que muchas personas encuentran tranquilidad, identidad y pertenencia.
Por eso, cuando arde el territorio, la pérdida va mucho más allá de los árboles.
Este artículo nace en unos días especialmente dolorosos para Ávila. El incendio iniciado en Burgohondo ha afectado gravemente al entorno del Valle de Iruelas y la emergencia ha obligado a evacuar o confinar numerosos municipios de Ávila y otras zonas próximas. La situación operativa continúa cambiando, por lo que cualquier información sobre accesos, carreteras o localidades afectadas debe comprobarse siempre en los canales oficiales.
Desde Ruralta queremos enviar todo nuestro apoyo a los vecinos, negocios, alojamientos, ganaderos y familias afectadas. También queremos expresar nuestro agradecimiento a los bomberos forestales, agentes medioambientales, servicios de emergencias, fuerzas de seguridad, voluntarios y a todas las personas que están trabajando para proteger vidas, pueblos y espacios naturales.
Pero, además de acompañar y agradecer, creemos que es necesario hablar de prevención.
Prevenir un incendio forestal no consiste solamente en tener cuidado durante una excursión de verano.
La prevención también incluye la gestión de la vegetación, los desbroces, la creación de discontinuidades en el combustible forestal, el mantenimiento de caminos y accesos, la formación, la planificación, el apoyo a los usos tradicionales del territorio y el trabajo directo con la población rural.
El Ministerio para la Transición Ecológica señala que las actuaciones preventivas persiguen reducir la probabilidad de que se inicie un fuego y limitar sus efectos cuando llega a producirse. Los equipos especializados realizan labores como desbroces, quemas prescritas ejecutadas por profesionales, asesoramiento técnico, formación y sensibilización.
Por tanto, la prevención es una tarea compartida entre administraciones, propietarios, profesionales forestales, empresas, habitantes del medio rural y visitantes.
Cada parte tiene una responsabilidad diferente, pero todos podemos contribuir.
Antes de iniciar una ruta de senderismo, bicicleta o cualquier actividad al aire libre, comprueba:
La Junta de Castilla y León dispone de INFORCYL, una herramienta con información sobre los incendios forestales activos, su evolución y los medios desplegados. Durante la época de peligro alto también publica partes informativos diarios.
Una actividad prevista nunca debe mantenerse por compromiso comercial cuando las condiciones no son seguras. Cambiar una ruta, aplazarla o cancelarla también es una forma de cuidar a las personas y al territorio.
No enciendas hogueras, barbacoas, hornillos ni ningún otro tipo de llama en el monte durante periodos de peligro.
Que una zona disponga de mesas, parrillas o instalaciones recreativas no significa necesariamente que esté permitido utilizarlas en ese momento. Las restricciones pueden cambiar según la comunidad autónoma, el municipio y las condiciones meteorológicas.
Antes de realizar cualquier actividad que implique fuego, es imprescindible consultar la normativa y las autorizaciones correspondientes. En situaciones de riesgo elevado, la opción responsable es no encenderlo, aunque en otras circunstancias pudiera estar autorizado.
Una colilla aparentemente apagada puede conservar calor suficiente para iniciar una combustión entre hojas secas o vegetación.
No tires colillas al suelo ni por la ventanilla del vehículo. Lo más seguro es no fumar durante una actividad en el monte.
Tampoco abandones envoltorios, papeles, botellas ni ningún otro residuo. Además de contaminar, algunos materiales pueden favorecer la aparición o propagación de un incendio. Todo lo que entre en la mochila debe volver con nosotros.
Desbrozadoras, motosierras, radiales, soldadores y determinada maquinaria agrícola o forestal pueden generar chispas o alcanzar temperaturas elevadas.
Durante periodos de peligro no deben utilizarse sin comprobar previamente las restricciones y medidas de seguridad aplicables. Una pequeña chispa, combinada con vegetación seca, viento y temperaturas elevadas, puede tener consecuencias enormes.
Una senda cerrada no es una invitación a buscar un acceso alternativo.
Los cierres pueden deberse a la presencia de fuego, humo, rescoldos, trabajos forestales, movimientos de vehículos pesados o al riesgo de que cambien repentinamente las condiciones.
Entrar en una zona restringida pone en peligro al visitante y puede obligar a movilizar recursos que deberían estar dedicados a la emergencia. También es fundamental no bloquear pistas forestales, carreteras secundarias, hidrantes o accesos utilizados por los equipos de extinción.
Antes de comenzar una excursión:
En jornadas de riesgo extremo, la mejor decisión puede ser sustituir la actividad por otra en un entorno urbano o aplazarla.
La naturaleza seguirá ahí. La seguridad debe estar siempre por delante del itinerario.
Si observas una columna de humo o un posible inicio de incendio, llama al 112.
Indica, en la medida de lo posible:
No te acerques para grabar imágenes, no accedas a una zona cerrada y no intentes intervenir cuando exista el menor riesgo. Una llamada temprana y precisa puede ser mucho más útil que una actuación improvisada. El decálogo oficial de prevención señala expresamente la necesidad de avisar al 112 al detectar un incendio.
La prevención también es fundamental en casas rurales, viviendas aisladas y urbanizaciones situadas en la interfaz entre zonas habitadas y terreno forestal.
Entre las medidas recomendadas se encuentran mantener limpios los caminos de acceso, retirar periódicamente vegetación seca, evitar una densidad excesiva de plantas junto a la vivienda, limpiar tejados y chimeneas y no quemar restos vegetales durante días secos o ventosos.
También deben extremarse las precauciones con desbrozadoras, motosierras, soldadores y otras herramientas capaces de generar chispas.
Estas medidas no eliminan completamente el riesgo, pero pueden reducir la intensidad con la que un incendio alcanza una construcción y facilitar el acceso de los equipos de emergencia.
Lo primero es llamar al 112 y seguir las indicaciones de las autoridades.
No entres en el bosque ni intentes atravesar una zona con humo denso. Busca espacios con buena visibilidad y poca vegetación, aléjate del frente del incendio y no regreses a recoger pertenencias.
Cuando las autoridades ordenen una evacuación o un confinamiento, hay que cumplirlo inmediatamente. Volver antes de recibir autorización puede poner en peligro tanto a la persona que regresa como a los servicios que trabajan sobre el terreno. Protección Civil recomienda evitar internarse en el monte, desplazarse por zonas visibles y libres de combustible y atender siempre las instrucciones oficiales.
Cuando el fuego se extingue comienza un proceso largo.
Es comprensible sentir la necesidad de acercarse, limpiar, plantar árboles, donar material o participar como voluntario. Sin embargo, cualquier intervención debe estar coordinada con ayuntamientos, propietarios, técnicos ambientales y entidades responsables de la recuperación.
No todas las zonas necesitan una reforestación inmediata. Algunas especies pueden regenerarse por sí mismas y determinadas actuaciones precipitadas pueden dañar el suelo o interferir con los trabajos técnicos.
También debemos evitar el llamado turismo de catástrofes. Las zonas quemadas no son un escenario para hacer fotografías. Son lugares en recuperación y, muchas veces, espacios de dolor para quienes han perdido parte de su entorno, su actividad económica o incluso su hogar.
Ayudar puede significar respetar los cierres, apoyar a los negocios locales cuando sea seguro regresar, colaborar con iniciativas verificadas y mantener el compromiso cuando la emergencia deja de ocupar titulares.
En Ruralta creemos que explorar un territorio también significa comprenderlo, respetarlo y protegerlo.
Por eso, queremos que este artículo sea el primer paso de un compromiso más amplio:
Reforzaremos la información preventiva antes de nuestras actividades, adaptaremos o cancelaremos recorridos cuando las condiciones lo requieran y compartiremos siempre información procedente de canales oficiales.
También queremos trabajar en futuras actividades de sensibilización sobre incendios forestales, gestión del paisaje y recuperación del territorio. Estas iniciativas se diseñarán junto a profesionales y entidades locales, y solo se desarrollarán cuando las zonas afectadas sean seguras y las autoridades consideren que nuestra presencia puede aportar valor.
Porque proteger nuestros montes no es una tarea exclusiva del verano.
Se hace durante todo el año: gestionando el territorio, apoyando al mundo rural, respetando las normas, escuchando a quienes conocen el monte y tomando decisiones responsables cada vez que entramos en la naturaleza.
Explorar es solo el principio. Proteger el territorio también forma parte del camino.
Ante cualquier humo o posible incendio forestal, llama al 112.
La mejor manera de seguir leyendo es venir un sábado por la sierra.
Ver actividades